miércoles, 31 de julio de 2013

Mis primeros 42

El año pasado, mi hermana Andrea me contó que iba a anotarse en su primera maratón. Hacía tiempo que ella, madre de tres y en sus treinta y pico (sin más detalles, no quiero que me mate) me insistía para sumarme a esto de ponerme las zapatillas y correr por ahí. Ella y Pablo Pillet, entrenador de Trotadores Urbanos y mi profe de spinning, hicieron un trabajo de hormiga durante meses. Un mes antes de los 42 arranqué para ver qué onda. Siempre que corrí fue como parte de un entrenamiento para otro deporte o para entrar en calor o porque en el gimnasio están las cintas y uno cree que es subirse y listo. Yo vi el cambio interior y exterior que había transitado mi hermana desde que empezó y supuse que no perdía nada en el intento. Fue al revés: gané todo.

Le había prometido que iba a ir a esperarla esa mañana. Me pidió que evitemos cruzarnos durante el recorrido porque tenía miedo de emocionarse y perder la concentración. Ese 7 de octubre llegué cuando estaba por cruzar el arco el primer keniata. Llovía. Había mucha gente, una tribuna llena, barro, emociones. Encontré la carpa de los Trotadores y me instalé con Melina y su bota plástica con el metatarso roto ahí donde está el cartel que ilustra este blog. En los 42k. Exactos 195 metros antes de llegar.

Viví momentos que me cuesta describir. Me quedé sin voz de alentar y con las manos doloridas de aplaudir a gente que no conocía y que jamás sabré quiénes eran. Vi gente que llegaba llorando, caminando, arrastrando un pie. Vi uno descalzo, un extranjero en tanga azul, uno que por saludar a los costados casi se manca, un par con peluca, banderas de muchos países, otros que alzaban a sus hijos o los llevaban en el carrito, amigos que llegaban de la mano, abrazos miles, besos apasionados antes de cruzar, brazos en alto, sudor, cansancio, alegría, FELICIDAD EN ZAPATILLAS.

Ese día, en mis primeros 42k como espectadora, abracé a mi hermana y a mi primo Martín (que ese día también se recibió de maratonista) y decidí que quería ver de qué se trataba esto. Necesitaba sentir todo eso que observé, quise ser dueña de esas sensaciones. De esa pasión. De esa locura. Cruzar ese arco. El 13 de octubre quiero estar ahí. Faltan menos de tres meses. ¿Vos te animás?

La remera de @AdidasAr
Cuando: 13/10
Hora: 7.30
Distancia: 42k
Donde: Figueroa Alcorta y Monroe (Ciudad de Buenos Aires)
Inscripción: Maratondebuenosaires.org



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