miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL KIT DE LA CARRERA (mirada de un pesimista)

Jeremías Rodríguez forma parte de los PayaRunners, pero además tiene un blog. Esto lo escribió en Se Corrió Bien y me dio permiso para compartirlo. 

¿A vos no te pasó?

Dentro de la anormalidad que tenemos todos los corredores está, sin dudas, la relación especial que se produce con el viejo y querido “kit”.
Faltando muy poco para esa carrera tan ansiada, en los días previos, por lo general se realiza el retiro del mismo. Luego de juntar toda la documentación, exigida para él (y ni hablar, si retirás el de tu team o tus amigos), y muchas veces lidiando con el apto médico, el cual, ¡oh, sorpresa!, cuando llegás, te enterás de que no lo piden… Tratás de ir lo más temprano posible, y si no pudiste ir temprano, vas prácticamente rezando para que queden talles de remeras. 



Una vez que tenés el kit en tu poder, es –justamente- ahí, cuando nos olvidamos totalmente de que vamos a correr, y prácticamente nos convertimos en unos especialistas y/o licenciados expertos en análisis de kit: lo primero que criticamos es la cantidad de productos que trajo, por lo general queremos que traiga muchas cosas. Si trae comida (como el de las Fiestas Mayas) empiezan las quejas, porque queremos que la comida obviamente nos alcance para comer todo el mes. ..“Y claro… ¡ viejo! Con lo que me salió la inscripción y me trae un solo paquete de fideos!”. O se escuchan cosas como: “Me trajo un paquete de fideos pero no me trajo la salsa, y a mí me gusta con tuco”.
Muchas veces vienen con un desodorante, a lo que seguramente más de uno pensó: “Uh, loco… éste no es el que uso yo, para eso que me cobren 20 mangos menos la inscripción y que no traiga nada”.
Luego viene (y dejo para lo último la preciada remera), el análisis del número y el chip. Del número siempre decimos lo mismo: “El del año pasado era de mejor calidad… ¡qué hijos de…!”. Solamente eso, no se le da mucha importancia. (NdR: conozco gente que prefiere números impares, o primos…, hay de todo).
Pero es ahí cuando agarramos el chip y después de analizar las ventajas y desventajas, de si son mejores los descartables o los que hay que devolver, los que van en la zapatilla o en el número… Simplemente lo miramos y por momento pensamos: “Que no venga fallado porque, si no me llega a tomar, me mato”. Y lo guardamos en un lugar seguro, no sea cosa que se rompa o me lo olvide.


Por último, lo más importante de todo, por lo que prácticamente hemos pagado la inscripción, LA REMERA. En el momento de verla, bajo ningún punto de vista se nos cruza si estamos bien entrenados, si llegamos bien para mañana. Simplemente nos convertimos en un modisto, en un Benito Fernández, queremos que la remera nos quede perfecta, cosa que ni cuando vamos a comprar ropa pasa, pero –aparte- tiene que ser una remera que nos sirva para:
1- La carrera,
2- Para entrenar,
3- Para salir el sábado a la noche, y
4- Para ir a trabajar en la semana.
La mejor de las críticas que escuché entre corredores, y la más graciosa, fue una que decía: “Loco, basta de hacer inscripciones cada vez más caras y remeras de peor calidad, por el cuello de mi remera no sólo pasa mi cabeza, sino que entran dos cabezas más, mañana corro con una mía”. Y bueno, ni que hablar de cuando tocamos la calidad de la tela, como si supiéramos algo y obviamente criticamos el color.
Y tanta crítica tanta crítica, llegado el lunes, luego de haber terminado una nueva carrera en tu vida y estar totalmente feliz por ello; de lo que trae el kit ya no hay rastros . ¿Y la remera? La remera guardada en un cajón, junto a las otras tantas que tenés. Sabiendo que ya no te alcanzan los días del mes para usarlas.

1 comentario:

  1. las ganas de correr, de superar el propio record anterior, de estar a la par de otros "locos" (varios miles), de hacer nuevas amistades, de prometerse algún encuentro(asadito), de estrenar el nuevo calzado, que te llevara a la "gloria", te hace olvidar la miticulosa organizasiòn y corres entusiasmado.-

    ResponderEliminar