miércoles, 18 de diciembre de 2013

Una carrera de 208 días

"Ir más allá de las fronteras imaginarias".

Fue un viaje que duró 208 días. Nada menos que 6867 kilómetros. 7 meses. A los 37 años, Beryl Stott decidió que quería cruzar Canadá de una punta a la otra. De este a Oeste. De Pacífico al Atlántico. Inspirada por su líder espiritual hindú Sri Chinmoy, esta inglesa residente en Canadá, y renombrada como Kanchan ("corazón de oro"), inició su periplo el 6 de mayo de 1983. Y así ingresó al Libro Guinnes de los Récords.

El único momento en el que sintió miedo fue arriba del avión viajando a Victoria, su lugar de partida. "Recuerdo haber mirado por la ventana del avión y pensar que ahora tenía que correr todo el camino de regreso. Esa fue la primera y única vez que me pregunté si mi entrenamiento era suficiente". Lo fue. El 29 de noviembre regresó a su hogar habiendo completado su objetivo. "Mi guía promovía correr como una forma de trascendencia personal. El sentía que si trabajabas en eso, podrías atravesar el dolor. Esa fue parte de mi filosofía".

"La parte más dura era comenzar cada día. Pero usé la meditación para encontrar la fuerza interior para sobrepasar el dolor y estar enfocada. Fue el matrimonio entre el cuerpo y la mente lo que me impulsó a terminar". En promedio, recorrió 33 kilómetros por día.

A cada ciudad llegaba escoltada por patrulleros y una moto que la seguía, aunque no siempre los lugares a los que llegaban tenían asfalto y edificios, claro. Sus dos asistentes la acompañaron en la travesía y la ayudaban cuando su cuerpo decía basta: noches en que debían darle de comer porque "no tenía fuerza para levantar el tenedor".

Beryl le dejó flores a la estatua de Terry Fox.
Una tendinitis en la rodilla izquierda la obligó a detenerse una semana en Saskatchewan, que la aprovechó para nadar y seguir su preparación. Quedaba mucho camino por delante. Dice que fue donde más aprendió. "Me enseñó que no sólo corrés con la mente. Literalmente tenés que tener las condiciones físicas y pensar en las condiciones del exterior, como el clima y el viento.Aprendí que debés darte el privilegio de dejar que el cuerpo te diga de lo que es capaz, no sólo lo que tu mente quiere hacer. Ese fue un despertar para mi".

El 29 de noviembre de 1983 llegó a Nueva Escocia habiendo completado su travesía de 208 días. “Veo la vida de manera diferente. La carrera necesitó de tanta determinación y fuerza interior cada día que me siento vieja, no físicamente sino mental y emocionalmente. Algo que te hace madurar".

Esta señora, que fallecíó el 25 de noviembre a los 67 años, no sólo nos dejó un récord que está en el Libro Guiness. También dejó un libro. Cada noche, al llegar al campamento base, grabó sus pensamientos y sensaciones. Esas desgrabaciones se convirtieron en "Heart of gold, Will of iron" (corazón de oro, voluntad de acero), que se editó en 1988 y que estoy tratando de localizar (hay un ejemplar en una biblioteca en Toronto y algunos en venta por el mundo). "Quería usar ese diario para convertirlo en un libro para chicos, especialmente para las niñass que no tenían un modelo a seguir en esa época y quería ser uno".
Como preparación para cruzar Canadá, Stott
corrió 24 horas en New York. Estos son sus números.
Algunos artículos para leer sobre ella: 
http://www.frontenacnews.ca/2011/11-46_nov_17/stott_beryl.html http://www.ottawacitizen.com/life+world+records+quiet+spaces+little+places/9289192/story.html

Y acá el audio completo del martes en FACTOR RUNNING RADIO con mi columna sobre Beryl Stott
http://factorrunning.com/?p=124 (programa completo)

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