jueves, 27 de febrero de 2014

El que se va a Sevilla, gana una maratón

El fin de semana se corrió la XXX Maratón de Sevilla. No es la primera vez que ocurre, pero me llamó la atención que tanto en hombres como en mujeres, los ganadores fueron dos kenianos debutantes en la distancia. Por un lado Cosmas Kiplino Lagat, nombrado Pacer de la carrera, y del otro Pamela Rotich, seguida, cinco segundos por detrás, por la española Emilia Espeso, olímpica y con 41 años y una historia particular.

En el video sorprende lo sólo que corrió Lagat, luego de que sus dos adversarios se bajaran en el kilómetro 15. Metió 2h08m33, récord para la competencia. Abajo les dejo una crónica muy buena de la carrera de El diario de Sevilla y, más abajo, la historia de Espeso que conté el martes en Factor Running Radio.

Espero que lo disfruten.



¡Corre Lagat Corre!
Decenas de historias, cientos, hasta nueve mil batallas podrán contar los participantes de una cita que ayer cumplió una edad para tener en cuenta: 30 años. El Maratón de Sevilla batió el récord de inscriptos, pero la carrera va más allá. De una experiencia tan paradójica -gratificante y dolorosa, bella y amarga, sublime y tenebrosa, con risas y con llantos- cerca de diez millares de personas podrán hoy contar a sus familiares, amigos o compañeros de trabajo, quien tenga la suerte de tenerlo, su vivencia, en carne propia, de qué significa meterse entre pecho y espalda más de 42 kilómetros... ¡Cómo pesan, por cierto, los 195 metros finales!

Desde el ganador, un mozo keniano de 23 años llamado Cosmas Kiplino Lagat, debutante en la distancia, al hombre anónimo que entraba desde Trajano a la Alameda a las 14:02, cerrando con calambres por todo el cuerpo y caminando el incesante goteo de atletas desde que a las 10:51 pasara por allí el africano triunfador, también solo, cada uno con la hazaña en mente que tenían encomendadas cuando a las 9:00 se dio el pistoletazo de salida: uno quería llegar; el otro quería ganar y batir el récord de la cita hispalense.

"¡Corre, Lagat, corre!". Algo así sería el mensaje que desde la motocicleta le lanzaba el representante Miguel Ángel Mostaza al chaval keniano viendo que desde el primer momento podía reventar el récord de la prueba que en 2012 pulverizó el etíope Daniel Abera Wedajo: 2:09.53. Solomon Busendich, compatriota y compañero de entrenamientos de Lagat y vencedor el pasado año, llegaba tocado y pronto decidió instalarse en un grupo secundario formado por una docena de africanos en persecución de su amigo y del eritreo Amanuel Mesel, anunciados por la organización como liebres y que más bien corrían como galgos, a lo suyo. El segundo sí venía para tirar porque su reto estaba en preparar a fondo el laureado Maratón de Londres; el primero estaba aquí, así de simple, para ganar.

Busendich, muy retrasado respecto a la collera cabecera, no sabrá quién es Diego Martínez Barrio, ni falta que le hará aunque quizás lo aprendiera ayer, pues en la calle que lleva el nombre de un ex presidente del Gobierno español decidió rendirse y retirarse, igual que poco tiempo antes hiciera Mesel, dejando solo como la una alrededor de 15 kilómetros a Lagat. "¡Corre, Lagat, corre!".

Previamente, por el kilómetro 15, a la altura del Hospital Macarena, los dos fugados pasaban con un tiempo de 45.26, a tres minutos pelados (3.02) de media en cada mil, una barbaridad que hacía presagiar que el gordo para la organización, la plusmarca de la carrera, estaba en disposición de batirse si no había desfallecimiento por parte de Lagat. A los 21, en el medio maratón, se dejaba la garganta Javier Cabrera para informar de la mejor marca de la historia en la cita a esas alturas: 1:03.49. Ojo, 41 segundos menos que en la edición de 2013.

Los 11 que iban por detrás, a casi dos minutos y medio, ya habían perdido comba respecto a los dos que gobernaban la prueba sin piedad. Por ahí corría contra sí mismo, sin nadie arrimado para echarle un capote, el canario José Carlos Hernández, quien buscaba en la plana capital andaluza la mínima para el Europeo de Zúrich pero que se quedó con la miel en los labios por menos de 30 segundos. La paliza de ir en solitario y el riesgo por no tratar por todos los medios de alcanzar el objetivo pasaron factura en el isleño, quien sufriendo como un grande acabó noveno como mejor español.

Con 1:45.15 inició Lagat la vuelta al ruedo de la Plaza de España. Tenía menos de 29 minutos para para atravesar la meta del Estadio de la Cartuja. Por Tetúan con Rioja pasó en 1:48.23. Tic tac, tic tac, tic tac. Accedió al puente de la Barqueta tras una hora y 53 minutos de recorrido, y por las pantallas del coliseo cartujano aplaudió el público congregado al ver que le quedaban un puñado de minutos y corría ya por debajo del puente del Alamillo. Una lumbrera en los pronósticos barruntó que no batía el récord y lo machacó en un minuto y 20 segundos. El favorito que venga en 2015 y quiera arrebatarle al keniano la marca tendrá que bajar de 2:08.33. "¡Corre, Lagat, corre!", chillaba Mostaza, que al concluir dijo que "este maratón aspiraba a estar entre los mejores del mundo y ya se encuentra entre ellos".

A 17 minutos y 10 segundos del vencedor terminaba su eterno sprint su compatriota Pamela Rotich, primera entre las mujeres y que tuvo que esforzarse para que la española Elena Espeso, con el recinto animando como si fuera Abel Antón -padrino de la prueba junto a Martín Fiz-, no le diera caza en esos metros finales que Lagat había disfrutado recorriendo...


Link Original: http://www.diariodesevilla.es/article/deportes/1715698/corre/lagat/corre.html

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