martes, 25 de marzo de 2014

Récord de vida

La Maratona di Roma que se corrió este domingo por vigésima vez debe ser una de esas maratones que no sólo atraen por lo deportivo, sino más que nada por lo turístico. Arranca a metros del Coliseo, desde la calle del Foro Imperial, recorre la orilla del Tíber, atraviesa la Plaza del Pueblo, se asoma a Trastevere, llega hasta San Pedro, no hay paso que se de en el que no haya algo para maravillarse. No por nada, entre los 14.608 finishers (cifra récord para el evento) hubo  5.858 extranjeros.

Fue una mañana lluviosa y húmeda en la ciudad. Dos etíopes ganaron la prueba: Legese Hailu (2h09m47s) y Geda Lemma (2h34m49s). Pero quién se llevó los laureles (nunca mejor dicho en este reducto de emperadores) fue Alessandro Zanardi.

Si el apellido te suena es porque sí, Alex fue un deportista de renombre hace algunos años. A los 25 años debutó en la máxima categoría del automovilismo, corrió 41 GP en la Fórmula 1 contemporáneo con Prost, Schumacher y Senna, entre otros grandes de esos tiempos. Se subió a Mansell, Minardi y Lotus. Allí tuvo su primera aproximación con la muerte: salió ileso de un choque pese a haber soportado un impacto 18 veces más fuerte del que podría significar un accidente mortal.

Pero la segunda vez no tuvo tanta suerte. Por esos tiempos decidió volver a Estados Unidos a correr en la Champ CART, donde sí había muchos triunfos. En aquel 2001 cambió su vida: el 15 de septiembre, lideraba una carrera cuando perdió el control de su coche y otro competidor lo chocó a 360km/h. Su monoplaza se partió en dos pero fue trasladado a tiempo para salvarle la vida. Siete paros superó, además del coma, pero su cuerpo sufrió las consecuencias del impacto: le amputaron las dos piernas por encima de la rodilla. Sin embargo y pese a todo, Alex salió adelante y en Roma ganó por cuarta vez seguida la maratón con su silla de ruedas o handbike.

Rápidamente intentó asimilar su nueva realidad y es por eso que la pérdida de sus piernas le dio lugar a la segunda parte de su vida deportiva. Diseñó sus propias prótesis de titanio y volvió a manejar y hasta a ganar carreras. Hasta que descubrió el handcycling, casi de casualidad cuando se encontró con Vittorio Podestá, miembro del equipo italiano paralímpico. En apenas cuatro semanas lo preparó para ir por primera vez a la Maratón de Nueva York, en el 2007, donde obtuvo el cuarto lugar. Pero como buen deportista de elite no se conformó y fue por más. Ganó en el 2009 en Venecia y obtuvo el primero de sus cuatro podios en Roma en el 2010. Y en el 2011, si, ganó en La Gran Manzana. Pero hay más. Fue atleta olímpico en Londres, en 2012, de donde se trajo la medalla de oro en la prueba de contrarreloj en los paralímpico.

"Soy una persona demasiado optimista y ese ha sido mi gran arma para lidiar con este problema", dijo sobre su accidente. "No debes perseguir quimeras, pero si tienes un horizonte hacia dónde mirar, la felicidad está a la vuelta de la esquina".

El audio de la historia en Factor Running Radio:




El tremendo accidente en el que casi pierde la vida Zanardi

 Entrevista con Zanardi:


Mirá la bendición Papal a la Maratona di Roma



Citas:
http://www.reporteindigo.com/piensa/salud/alex-zanardi-el-hombre-de-oro
http://www.telegraph.co.uk/sport/olympics/paralympic-sport/9523221/Paralympics-2012-Alex-Zanardi-takes-an-emotional-gold-at-Brands-Hatch.html
Facebook oficial Maratona di Roma


miércoles, 12 de marzo de 2014

Esto es correr con dolor...

Dice mi entrenador que hay que subirse a la incomodidad. En mis años de periodista dedicada casi exclusivamente al fútbol, los médicos de los planteles me explicaron que es muy raro que un jugador salga a la cancha sin ningún tipo de molestia, ya que se trata de un deporte de contacto y, así sea un moretón, un golpe, una uña, casi siempre hay algo. Los deportistas profesionales conocen su cuerpo, saben hasta donde y se suben a la incomodidad. Los corredores también sabemos de eso.Y más aún Joasia Zakrzewski.

Esta atleta de 38 años llegó a la maratón de Sevilla con la idea de subirse al podio o al menos pelear por los primeros lugares. Lo que no sabía es que en la largada, alguien la iba a empujar, se iba a caer y le iba a provocar la fractura del tabique nasal y de una costilla. Así y todo, esta chica salió 4° con un tiempo de 2h41m26s detrás de Pamela Rotich, Elena Espeso y Marthe Myhre.

Su día de carrera comenzó complicado. El ascensor del hotel donde ella y Elena, española y Olímpica en Londres, se rompió y debieron bajar las escaleras a pie. Después, el micro que las trasladabas las llevó hasta La Cartuja, estadio donde estaba la LLEGADA. Mientras comía un sandwich de jamón y queso, intentó llegar a la largada y meterse en el cajón de la elite, casi sin poder hacer entrada en calor. Pero si pensaba que ya estaba, que ahí terminaba su periplo y comenzaba su carrera, no.

Cuenta la escocesa en su propio blog: "Parada detrás de los hombres de Elite en la línea de largada, estábamos invadidos por la gente del cajón de atrás, amontonándose para hacer la mejor salida posible. Cuando sonó el pitido, la presión fue tan intensa en los primeros diez segundos que me tiraron contra el piso, lastimando mis codos y rodillas. Intenté pararme pero fui empujada hacia abajo por un corredor que accidentalmente me pisó. Cuando miré a los corredores que venían de frente, lo único que veía eran cientos de piernas. Pensé fugazmente: 'Así es como la gente es pisoteada hasta morir' y dejé escapar un grito largo 'noooooooo' para tratar de que la gente me esquivase. Ese grito se silenció cuando mi cara se estrelló contra el pavimento. Después de lo que pareció una eternidad pero fue menos de un minuto, el flujo de corredores cesó y un español amablemente extendió los brazos para correr a los demás y me ayudó a pararme".

Así arranca el relato de su pesadilla. Joasia pensó en abandonar, claramente. Pensó mil cosas. Que si abandonaba ahora, quizá después le daría mucho miedo volver a empezar una carrera. También que no había ido hasta Sevilla para correr apenas diez segundos. Pero la adrenalina la invitó a seguir. Y corrió.

"Al principio pensé que eran lágrimas bajando por mi cara pero me di cuenta de que era sangre, que saqué con mis guantes". Un hombre le dio un paquete de pañuelos para ayudarla. Pasó a los pacers de 3h30 y 3h y se acomodó hasta alcanzar a sus compañeras de elite. "Ahí traté de acomodar el ritmo y calmar mi respiración. Pensé que el dolor del lado derecho se debía a cierto pánico para respirar pero supe que me había lastimado en la caída". Para el kilómetro 10, las rodillas y la nariz habían dejado de sangrar.

También tuvo problemas para la hidratación. Su botella etiquetada no estaba donde le dijeron y por eso terminó tomando un vaso de agua común y corriente.

"Los últimos kilómetros fueron sin dudas los más duros de la carrera para mí. Ya no había multitud apoyando, tampoco había adrenalina como al principio. Traté de ignorar cualquier dolor que estaba sintiendo y me enfoqué en tratar de terminar con la misma fuerza". Ella supo que había llegado cuarta, pero no su tiempo. Los médicos se fueron encima de ella tan pronto como cruzó la meta. Se la llevaron de prepo a la sala médica y de ahí en ambulancia, donde luego de los estudios y placas, quedó internada para una cirugía de nariz 24 horas más tarde. "Les pedí a los médicos que me trajeran mi medalla antes de llevarme (es increíble cómo una desea una baratija de esas ganada con esfuerzo)".


Joasia confesó que fue más lento de lo que le hubiese gustado, pero se quedó conforme por "mi condición física y mi determinación frente a la adversidad". Y cerró: #Nevergiveup

El blog de Joasia (de donde se sacó el relato y las fotos): http://joasiazakrzewski.blogspot.com.ar/

El audio de Factor Running del martes con la historia de Joasia.