sábado, 31 de mayo de 2014

Correr a los 18 como a los 55

Paula consiguió su récord a los 30.
Siempre que surgen estos estudios hay polémica. Que si se puede creer en ellos o no, si abarcan lo suficiente como para tomarlos como realidad. En este caso, fueron tres los científicos españoles que decidieron investigar el rendimiento de los atletas de elite en las maratones y la relación con la edad. Los datos que arrojaron dejan como conclusión que ese rendimiento es en forma de U, alcanzando el punto cúlmine a los 27 años en el caso de los hombres y a los 29 en las mujeres. Y a partir de ese momento, esa performance empieza a decaer un 2% anual¿Será tan así?

El trabajo fue presentado en la Universidad Camilo José Cela de Madrid por Beatriz Lara, Juan José Salinero y Juan Del Coso Garrigós. Y publicada en la revista Age. Los tres letrados analizaron los resultados de 45.000 corredores que participaron de las maratones de New York en 2010 y 2011. "Esta información incluyó a los diez mejores clasificados tanto en la categoría masculina como en la femenina entre los 18 y los 75 años”, le explicó a la web de Intercampus.es Juan Del Coso Garrigós, científico de la universidad madrileña y autor principal del estudio “The relationship between age and running time in elite marathoners is U-shaped”. Por esa forma de U es que el tiempo que se tarda en completar una maratón podría ser el mismo a los 18 que a los 55.

¿Qué pasa después de alcanzar el mejor rendimiento? Escuchalo acá. 

Audio de la columna de Factor Running del MARTES 27 de mayo


Como dato, podemos agregar que Paula Radcliffe alcanzó el que aún hoy es récord mundial en maratón a los 30 años. Rita Jeptoo ganó en este 2014 la maratón de Boston con 33. Y Kipsang se coronó en Berlin, batiendo también el WR, a los 31.

Queda claro que, aunque no sea exacto, los mejores rendimientos de los atletas de elite se dan más en el rango de los 30-35 que dentro del 20-30 que uno podría imaginar.


Fuente: Intercampus.es

jueves, 15 de mayo de 2014

Conquistando arcos

Andrea es una mujer coqueta. Maquillada y peinada como para una fiesta pero enfundada en su remera celeste, como el resto, levanta los brazos delante del arco. Va a cruzar uno más. Como tantos y como ninguno. Sus manos, además de llenas de emoción y coraje, llevan sus bastones. Uno de montaña y el otro canadiense. Su paso, pese a las dificultades, es firme, sin importar que sea un poco más lento que el del resto. No es para menos: la pierna derecha de Andrea no tiene articulación ni de tobillo ni de rodilla pero se se sostiene -y la sostiene- firme para seguir su camino. Un camino que, justamente, comenzó cuando sufrió ese accidente que le cambió la vida y que no se termina en esa llegada tras los 5k de la Media Maratón adidas de Rosario.

Andrea, santafesina, profesora de matemáticas y empleada del Ministerio de Salud, responde un mail y con una frase ya se define: "Supe que rehabilitar era para siempre... y le busqué la vuelta para que sea divertido". El 14 de febrero del 2001, esta mujer iba en su moto por la ruta cuando un auto se adelantó en contramano y la atropelló. Jamás perdió la consciencia y eso fue clave para el resto de su historia: escuchó cómo, cuando la trasladaban en la ambulancia, la anunciaban para una posible amputación. Tenía del 1 al 3% de chances. Su lucha por no perder la pierna la obligó a tener que cambiar de nosocomio, a esperar 37 días para que alguien tomara su caso, a soportar 23 cirugías de alta complejidad y un año postrada, más muchos otros de recuperación. ¿Valió la pena? La sonrisa de Andrea Fainberg lo deja en claro cruzando su meta.

Ella, junto al equipo de médicos que la atendió (Morales y Campomassi), armaron un equipo que no se permitía bajar los brazos. Recién en el 2005 comenzó la recuperación en un gimnasio, cuatro años después del accidente. Caminaba por el agua con su bota y sin su bota, hasta que tres años después, cuando ya se manejaba con soltura, decidió ir más allá. Apadrinada por Facundo Gaitán, el 14 de febrero del 2008, día del guardavidas, hizo el cruce de la laguna en una hora y 10 minutos. Comenzó en el agua y se traslado a la montaña: ese fue el inicio de una vida ligada a la aventura, al senderismo, a llegar a las cumbres y cumplir sueños que antes quizá ni se había imaginado.

Hace unos años contó su historia en el diario El Litoral y dijo: “En los tres ó cuatro años que estuve en cama, postrada, el Norte era que el dedo gordo del pie derecho no se pusiera azul, porque tendrían que empezar a amputar. De ahí en más era cuestión de ver si iba a poder conquistar otra vez mi autonomía. Así que viajar, tomar un colectivo, decidir adónde ir fueron desafíos a conquistar. Es cuestión de aceptar lo que haya, estar atenta, y cuando no hay eso, pasa a ser el cine, la literatura, las manualidades y la cocina también. Porque cuando el Norte es poder hacer una torta sola, prender el horno y hacerla es importante”, dice con simpleza.

Ya corrió varias carreras, de 5k y hasta de 10. Siempre llega con esa sonrisa, coqueta y feliz. "Soy muy consciente de que hay mucha gente que no se anima o no sabe qué hacer con lo que le pasa, y éste (mi caso) le puede dar un empujoncito. Por eso te agradezco", escribe. Y claro que lo logra.

Fotos: Nancy Gacitua / I - Runn
Compañía de Deportes / Adidas





Para encontrar fotos de la carrera:

-http://adidasfotos.com/
-Maratonistas Santafecinos
-Lexxo
-I - Runn
-Foto Run
-Fotos de Maraton
-Compañía de Deportes
-Soy Finisher